Algunos favores atribuidos a san Josemaría

Con el consentimiento expreso de quienes los envían, recogemos algunos testimonios sobre la devoción a san Josemaría que se reciben en ésta página. Publicamos cuatro de ellos escritos desde España, Estados Unidos, Filipinas e Italia.

Favores por su intercesión

A pocos minutos de la muerte

El 21 de diciembre de 2004 mi hija de cinco años, Rachel Ashley, tuvo un síndrome de shock tóxico, a causa de una traqueítis (inflamación de la tráquea) bacteriológica. Los médicos del departamento de urgencias tardaron unas seis horas en diagnosticar lo que tenía, y mientras ella se ponía cada vez peor.

Soy Cooperadora del Opus Dei, y verdaderamente no podía ni siquiera rezar durante la última media hora antes del diagnóstico. Pedí a San Josemaría y a la Vírgen Santísima que por favor rezaran por mí porque yo no era capaz de hacerlo en estos momentos tan difíciles. Unos minutos después, un médico de la Unidad de Cuidados Intensivos nos dijo que tenía un shock tóxico.

Una vez hecho el diagnóstico se pusieron los medios para estabilizar su situación. Durante 12 horas seguía en un estado muy precario. Nos avisaron que su hígado y sus riñones estaban dejando de funcionar, y que le tendrían que poner en un ventilador. Con la ayuda de muchos amigos, rezaba por Rachel un colegio entero: el Aquinas Academy de Pittsburg, cuyo director espiritual es un sacerdote del Opus Dei. También le incluyeron en muchísimas ‘cadenas de oración’. Especialmente las de Grandvue, un centro del Opus Dei en Pittsburg, rezaban por ella a San Josemaría Escrivá.

Rachel sobrevivió la noche sin que sus órganos dejaran de funcionar, y a la mañana siguiente los médicos me dijeron con enorme alegría que cada órgano estaba ‘100 percent fine’ (perfectamente). Después me enteré que una amiga mía del Opus Dei rezaba específicamente a San Josemaría que Rachel quedara ‘100 percent fine’, sin ninguna complicación. Y eso es lo que pasó. Por lo menos tres médicos distintos dijeron que era ‘un milagro’ no sólo que se pusiese bien tan rápidamente, sino que no tuviera secuelas. Como estaba tan próxima la Navidad, yo recé a San Josemaría, a través de la oración de la estampa, que si era posible llegara a casa para la Navidad. Nos habían dicho que tendría que quedar en el hospital por lo menos una semana. Pues bien, llegó a casa la víspera de Navidad, a las 4 de la tarde. Ahora está feliz y con buena salud, y estoy segura de que todavía no entiende el milagro tan grande que ocurrió, pero ya lo entenderá en el futuro. Yo sé, sin lugar a dudas, que fue la intercesión de San Josemaría que la llevó de donde estaba, a pocos minutos de la muerte, hasta donde está ahora. Me faltan palabras para expesar mi agradecimiento.

Terri Urvash (EE.UU)

Ahora le confió a san Josemaría la conversión de mi familia

San Josemaría me concedió el favor que le estuve pidiendo todos los días desde hace años. En noviembre del año pasado mi padre tuvo un derrame gastro-intestinal y fue internado de emergencia. Mientras, yo rezaba intensamente a san Josemaría. Le dieron una estampa con una reliquia del fundador del Opus Dei, mi padre la puso debajo de la almohada y le pidió su curación. Se recuperó en menos de una semana y “mi milagro” se realizó: él se curó también de su adición al alcohol y al tabaco, un problema que afectaba mucho a nuestra vida familiar. Ahora le confió a san Josemaría la conversión de mi familia.

J.A. (Filipinas)

Iba a la deriva

Aunque mis padres habían intentado hacerme comprender la importancia de la fe y de la intercesión de san Josemaría Escrivá desde hace mucho tiempo, yo era más bien inconstante. Entonces, un día, se prendió la chispa. Leí y releí Camino. Recé intensamente al Padre y a la Virgen, y desde entonces me siento más fuerte, con la conciencia de no estar nunca solo. En mi trabajo y en mi vida profesional experimento constantemente la ayuda divina. Gracias a la oración y a la mirada de san Josemaría Escrivá, que me mira como un buen padre, sé que nunca me falta nada. Es como el nos ha enseñado: la Virgen acude al hijo más débil, al más enfermo, al más corto, al pobre lisiado..., porque tiene más necesidad de caricia y de ayuda.

A. P. (Italia)

Firmamos la escritura de venta

Favor recibido de San Josemaría:

Necesitaba vender mi casa para rebajar la hipoteca de la que he comprado. Nos salió un comprador que a los pocos días se arrepintió. Lo estábamos pasando bastante mal económicamente. Una noche, tanto mi mujer como yo empezamos a rezar la estampa del Padre. Al día siguiente una señora que vio el cartel de “se vende” en la ventana, subió a ver el piso porque le podía interesar a su hijo. El viernes pasado firmamos la escritura de venta.

Estamos convencidos de que ha sido un favor del Padre

R. C. P. (España)